.,.detrás de un título algo bizarro se esconde…
Es un razonamiento que globalmente me parece muy acertado. ¿quién no se ha sentido exultante al salir de casa preparada para una fiesta y al llegar a la susodicha se ha visto transformada en un patito feo en comparación con las otras chicas de la fiesta? Sola frente al espejo, sin contexto, nos parecía que estábamos espléndidas. Al comparar con una población similar, de repente nos sentimos horrendas.
Hay mitos recurrentes en la literatura que se ha dado en llamar “Chick lit” ou littérature pour poulettes en francés, (cuya nomenclatura ignoro en castellano – Help anyone?) Una de las situaciones que explotan recurrentemente los autores de este tipo de libros es el momento en el que entramos en una fiesta y una tipa espléndida lleva el mismo vestido- camiseta- pantalón- falda que nosotras.
El momento de comparación, y el choque perceptivo que nos provoca, es lo que nos hace querer correr a casa a cambiarnos. No por que desde un punto de vista global a nosotras nos quede mal si no por que, a ella, le queda mejor.
Es ese momento de comparación, de descubrimiento del otro, que hace que bascule nuestra percepción de nosotros mismos, y esto ocurre en casi cualquier esfera de la percepción, también la de los demás. Por tanto, al compararnos inconscientemente con las bellezas de las que estamos rodeados perdemos una percepción positiva de nosotras mismas.
Esta idea, con muchas más aperturas, es la que me gusta de entre todas las que desarrolla este artículo.
Enjoy.














