Me voy a China. Dos semanas en octubre. Y el hecho de tener dos semanas de vacaciones me ha parecido en sí mismo merecer un par de episodios. Así que empecemos:
Primera entrega.
El visado.
Hace falta un visado para entrar en China…
Tras rumiar cómo me iba a organizar y reunir todos los papelitos que te piden, me he pillado la mañana libre para ir al consulado a hacer las gestiones para los visados para China.
Como de costumbre he dormido un poco más de la cuenta, con lo que me presento en la puerta del consulado 15mn después de que abra. Y el problema es que no soy la única. Hay unas 250 personas a las que no se le han pegado las sábanas. Primero una cola frente al detector de metales de la entrada. 10mn. Luego la cola externa delante de la puerta de los visados, 70mn. Y cuando crees que ya estas a punto pues resulta que nanay de la china (esta vez además con razón) un amable funcionario te tiende un numerito, como los de la cola del dni, y descubres tu número con una pizca de incredulidad. 107.
Incredulidad algo teñida de asombro al constatar que el contador dice que el elegido/a del numero 28 puede proceder al mostrador. Una manera estupenda de empezar la mañana. Y cuando por fin has llegado, 2h30 después, y has convencido a la simpática funcionaria de que acepte todos tus papeles, crees que ya esta, que vas a poder ir a echar ese cigarrito, que estas fumándote encima, y ahí, en ese instante en el que creías que YA, te dicen que te pongas en la cola del mostrador de enfrente. La caja.
Que cierra a las 12. Y son las 12 h 03. Haces la cola, unos 20 mn, y cuando parece que avanzas te dicen que no, que se ha acabado, que a tu casa, que puedes volver a las 14h30 hasta las 17h00 para la caja.
Así que te dicen que vuelvas el día de recogida del visado, a pagar. Y una vez que hayas pagado ( la módica suma de 45€, cómo si el avión lo regalaran encima) sólo tienes que volver a hacer la otra cola para las recogidas…
Espero que merezca la pena, en todo caso, ya muestra síntomas de epicidad sin límites. I’ll keep you posted.









