Este fin de semana, además de la siempre agradable visita de Cristina, he tenido el placer de descubrir la obra de Hassan Massoudy.
De origen irakí y formación en bellas artes parisina, con el tiempo se ha ido tornando hacia sus raíces y juega con la caligrafía árabe con un asombroso resultado a medio camino entre la pintura, la poesía y la escritura en sí.
Llevaban años hablándome del personaje, y fuimos el sábado a las puertas abiertas de su taller.

Además del placer de oirle hablar de su trabajo, estuvimos casi dos horas llenándonos los ojos de tinta, tinta que termina por manchar el alma cuando viene acompañada de frases como
“Mon coeur a des yeux qui pour toi seul ont des regards et tout entier il est entre tes mains”
(Mi corazón sólo tiene ojos para verte y entero te pertenece)
On ne peut trouver de poésie nulle part quand on n’en porte pas en soi.
(Nadie puede ver la poesía si no la lleva dentro)
“Il n’est rien de réel que le rêve et l’amour”
(no hay nada real sino los sueños y el amor)
Y otras muchas. (por aquí)
Cuando la caligrafía se vuelve obra de arte y obra literaria al mismo tiempo es una fusión que deja perplejo. Y es precioso.
Investigando por Internet he encontrado un artículo que hacía referencia a una performance de caligrafía con luz y casi me desmayo…

Me recuerda esta galería de fotos de Flickr de Nir Tober..

